Llevamos un día sin ellos y los echamos muchísimo de menos. El día después del juicio vimos a Simón y ayer vimos a Vika. Ahora tenemos que esperar diez días para poder ir a recogerlos.
La visita a Simón fue muy especial. Nada más entrar por la habitación nos miró y empezó a llorar amargamente. Se cogió a nuestro cuello y no había manera de despegarlo. Las cuidadoras decían que el día anterior nos había estado esperando todo el día. Se tiró una hora entera nada más que suspirando y abrazándonos. Era increíble sentir su pecho agitado y su llanto en el oído. En ese momento sentí mucha rabia por no tener la sentencia inmediata y no poder llevármelo en ese mismo momento. Cada vez que le decíamos palabras de cariño y lo acariciábamos se echaba a llorar y nos abrazaba. Nuestro hijo nos necesita mucho. Después su padre empezó a subirlo a caballito y a jugar a la pelota. Comenzó a relajarse. En ese momento su papá lo empezó a levantar en brazos y no paraba de reír a carcajadas. Fue increíble oírlo reír por primera vez. A Joaquín y a mi nos dió un vuelco el corazón. Esto sólo lo puede entender otro padre adoptivo, lo que se siente al oir reir a su hijo por primera vez. Luego llegó su cuidadora para llevárselo, se iba feliz. Diciéndonos paka, paka! con la manita. Le prometimos que volveríamos por él muy pronto.
Ayer tuvimos la visita con Vika. También fue muy especial. Nosotros hemos aprendido bastante vocabulario ruso y nos fue muy fácil poder comunicarnos con ella. Además entendíamos muchas cosas de las que nos pedía. Hizo unos puzzles de cuarenta piezas a la velocidad de la luz. Es muy inteligente. Después merendó tres zumos de manzana que le habíamos llevado y un plátano. Por supuesto lo compartía todo con nosotros,devora los alimentos. En todo momento le decíamos lo mucho que la queríamos y lo contentos que estábamos de verla, ella asentía con la cabeza y nos comía a besos. Un momento muy especial fue cuando me sentó en una silla y se puso a hacerme unas trenzas. Yo estaba feliz mientras ella me peinaba.
Sólo llevamos dos días después del juicio y os puedo asegurar que son interminables. Al principio estábamos agotados fueron dos hora y pico de juicio y acabamos exhaustos. Los juicios antes eran de tres cuartos de hora, pero desde lo que pasó con lo del niño americano, se ha endurecido muchisimos más el tema protocolario y han cambiado algunas cosas. La fiscal pidió sentencia inmediata para nosotros, pero el juez dijo que lo sentía mucho pero tenía directrices de arriba y ya en toda Rusia no se puede dar la ejecución inmediata de la sentencia. Eso sí en el momento que el juez entra con la resolución y nombra a tus hijos con nuestros apellidos, el corazón te estalla de la alegría. Joaquín y yo nos abrazamos y las lágrimas se escapaban por las mejillas de la felicidad.
Por fin somos papa oficiales de Vika y SImón!!. Ahora Solo queremos que los días pasen muy pronto para poder estar los cuatro juntos para siempre. Necesitamos mucho los unos de los otros. Necesitamos darnos mucho mucho amor.
Aunque tengo que confesar que no todo es un camino de rosas. Estamos muertos de miedo por el día que los vayamos a sacar del orfanato. No sabemos como van a reaccionar. Es sacarlos del entorno que conocen, sus raíces, su mundo. Tiene que ser durisimo para ellos, y queremos que sea lo menos traumático posible.
También fue muy duro escuchar durante hora y media, todo lo que han vivido a su corta edad. La verdad es que no se dejaron nada en el tintero. Yo me imaginaba a mis niños en esas circunstancias y me dolía el corazón. Estos días se nos están haciendo interminables aquí. Los únicos turistas somos nosotros, nos miran como si fuéramos monos de feria. Nos han dicho que el miércoles llegan dos familias españolas, los esperamos como agua de mayo.