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jueves, 18 de junio de 2009

Las cosas malas nunca vienen solas


Necesito aire para no afixiarme, vaya días que llevo. Y es que todo lo malo viene junto. Primero empezamos con mi cuello, tengo un frenazo en la autovía y pierdo la visión y el norte. Me lleva mi marido a urgencias, radiografias, dogmatil etc.... y bueno, entre analgésicos y rehabilitación, ahí voy. Después, error en la documentación, eso ya lo expliqué y después pensamos, ¡que bien un puente! (corpus cristi en Granada). Ya nos toca descansar un poco de tanto estrés y trabajo y decidimos irnos a la playa. Llegamos el jueves y el viernes mi marido se va a correr con nuestra Duna y ¡plash! nos la atropella un coche. Menos mal que yo no estaba poque sino, me muero. La llevamos corriendo a un veterinario de urgencias ( radiografías, curas, vendajes, antibióticos etc....) hasta el Lunes, que la llevamos a su veterinario. Para colmo, y rematar el Sábado por la tarde, la hermanilla de mi marido con 7 añitos la encaman porque tiene fiebres altísimas por una infección y está muy malita (se está recuperando bien). Llevo toda la semana de perros, el Lunes en el hospital con Sofía, esperando pruebas para detectar lo que tiene. El Martes a mi Dunita la ve el veterinario y después de varias pruebas hay que operarla de urgencias para que no se nos quede coja. El miércoles operan a Duna y gracias a Dios sale bien. Esta tarde la hemos recogido y por fin ya está aquí con nosotros, con su pata operada y su collarín enorme. Tiene que estar en reposo absoluto y la pobrecita no para de quejarse por el dolor que tiene en su pata. Se me parte el alma cada vez que la oigo. En el día y medio que hemos estado sin Duna en casa no os podéis ni imaginar lo mal que lo hemos pasado y lo muchísimo que la añorábamos. Hasta sus travesuras las echábamos de menos. Por suerte ya está en casa y esperemos que todo vaya bien. Sofía también se está recuperando bien, aunque le quedan unos cuantos días de hospital, pero con muchos mimos de todos se pondrá buena pronto. Y mi cuello ya veremos que pasa, de momento sólo digo que llevo un año durísimo y estoy deseando que todos estén bien y cogerme unas vacaciones. Y ahora pienso yo, mi Duna nos tiene a nosotros que la cuidamos y mimamos, pero me carcome la idea de pensar donde estarán mis niños y quien los estará cuidando. ¿ y si les pasa algo y necesitan ayuda? ¿ y si se ponen malitos? si tienen frío, o fiebre o pesadillas o lo están pasando realmente mal? Estoy de bajón y necesito respirar y pensar que todo llegará y los tendré aquí conmigo para achucharlos y cuidarlos con todo este amor de madre que llevo dentro. De momento le pido a nuestros angeles que nos protejan a todos y a la luna que acune a mis niños por la noche y les haga sentir este amor para que no se sientan solos.